David Rodas
La Gran Dispersión
Filosofía

La Gran Dispersión

2024-02-10 · Obra en progreso

Haciendo referencia a mi gran admirado Frank Herbert, que califica la gran dispersión como el evento post tiranía del Dios Emperador que termina impulsando a la humanidad a crecer, devolviéndoles su naturaleza intrépida y curiosa. Así como en Dune la humanidad necesitó una tiranía milenaria para despertar, nosotros necesitamos confrontar nuestros propios sistemas colapsados antes de poder avanzar.

El gran colapso

En los artículos anteriores he planteado cómo el sistema moral debería cambiar hacia uno multi-especista al cual hemos llamado como una identidad terrícola, y planteo esta sustitución de la moral universal porque nuestro sistema está estancado y corrompido desde sus cimientos. ¿Cómo decidimos qué está bien y qué está mal? Nuestra falta de un sistema moral universal que determine y diferencie las buenas de las malas acciones es en sí mismo una grave crisis existencial para nuestra especie.

Nuestros grandes sistemas organizativos socioeconómicos como el capitalismo o el comunismo se han centrado en la riqueza material y económica, descuidando lo que es realmente el cimiento de la naturaleza humana: el yo. Jesús en sus enseñanzas apeló a abandonar el amor al dinero y centrarse en el amor propio, el amor por todos y en definitiva una serie de valores que proporciona una guía moral para ser una "buena persona". El hecho de que el globalismo de los Estados Unidos pero también de la Unión Soviética expandiera un sistema que se centraba en lo económico nos muestra lo alejado que estamos del fundamento de la conciencia humana. Esta "apatía" hacia lo espiritual, metafísico y filosófico expresado por los grandes sistemas organizativos nos ha dejado a la deriva como especie, haciendo que nuestros distintos sistemas morales no siempre se alineen con el sistema de gobierno o haciendo un esfuerzo tremendo de imaginación para encajar lecciones como las de Jesús con el Socialismo.

Al final los seres humanos como cualquier otro animal tiene unos instintos básicos que por sobriedad decidimos reprimir para reemplazar por sistemas lógicos creados por nosotros mismos, lo cual en mi opinión es el gran mal de nuestros tiempos. ¿Qué no si pues impulsa a un empresario a contaminar un río con tal de hacerse rico? ¿Qué motivó a los nazis a llevar a cabo una salvajada como la que cometieron? ¿Qué impulsa a un político a hacerse con el trabajo de sus compatriotas? Nuestra percepción misma del bien y del mal está tan descuidada que abrimos la puerta a la perversión de nuestra mente.

Yo creo que lo que los humanos más urgentemente necesitamos no es un sistema económico nuevo sino un sistema moral universal con el que podamos juzgar de forma medianamente objetiva nuestros actos. Pensemos en el caso DUPONT: muchos de nosotros estaremos de acuerdo en que esta empresa debería dejar de existir por sus crímenes contra la humanidad, pero ¿por qué sigue existiendo? Nuestro sistema de justicia es consecuencia de nuestros poderes legislativos que a su vez dependen de humanos sin una visión clara del bien y del mal. En el sistema terrícola este tipo de acciones deberían haber sido condenadas con la mayor severidad porque atentaron contra la vida y la subsistencia del ecosistema.

¿Cómo podemos los seres humanos presumir de ser justos si no somos siquiera capaces de discernir el bien del mal?

La uniformidad planetaria

Los seres humanos hemos demostrado nuestra capacidad de llegar a acuerdo solo bajo presión. La UE o la ONU por ejemplo son el resultado de las heridas que dejaron las grandes guerras mundiales. Frank Herbert hace ver al Dios Emperador como una persona que creía en la uniformidad de la especie como forma de alinear con unos nuevos valores. Yo no creo que el ID Terrícola se pueda implantar de forma pacífica en el ADN de nuestra especie; creo más bien que surgirá como la necesidad post-apocalíptica o por el fruto de grandes transformaciones sociales. En todo caso, al estar la especie humana sometida a un gran estrés — por una guerra nuclear, por ejemplo — deberemos primero sobrevivir y luego asegurarnos de que algo así no vuelva a suceder. No queda otro camino para evitarlo más que alinear nuestra forma de vida con lo que la sabia naturaleza ha hecho para sobrevivir durante millones de años sin colapsar sobre sí misma: equilibrio.

El ID Terrícola propone alinear nuestra percepción del bien y del mal con la supervivencia de nuestro ecosistema planetario y de otros ecosistemas que puedan ser colonizados, porque el universo mismo parece tender hacia la vida. El ajuste fino es uno de los grandes debates de nuestra especie, pero sin introducirnos en él, solamente usando dos de sus grandes soluciones examinemos: si el universo tiende al equilibrio para sostener la vida por sí mismo, es entonces absurdo que nosotros tendamos a ignorarla; y por otra parte, si es un ser supremo — "Dios" — que sostiene el equilibrio para que el universo tienda a la vida, ¿podemos ser tan arrogantes para contradecirlo?

Como sea, si los humanos no alineamos nuestro sistema moral y ético hacia una tendencia universal, ¿cómo sobrevivirá nuestra especie a un estrés considerable? Creo pues que los sistemas socioeconómicos actuales colapsarán por sí mismos al alimentar muchas de las peores cualidades de los humanos como la ambición, el poder y el amor al dinero.

El post-humanismo

Las grandes guerras mundiales en su instancia más básica estuvieron fundamentadas en las "necesidades" que alimentan nuestros sistemas actuales: el amor al dinero, el poder y la ambición. Quizá hoy en día creamos que nuestra sociedad está "vacunada" contra los grandes males, pero Rusia-Ucrania ha demostrado que los humanos no aprendemos de nuestros errores si no es a golpes. Posiblemente los golpes que necesitamos ahora nos llegarán en forma de ICBM nuclear. La uniformidad de nuestros sistemas culturales post-apocalipsis quizá nos lleve a desarrollar una ética y moral universales.

Si la humanidad logra desarrollar sus grandes ideas tecnológicas como CRISPR, la AGI, la computación cuántica y la integración cerebro-máquina como Neuralink, se nos presenta una sociedad distópica. Desarrollaré un ejemplo de lo que podría ser posible para luego plantear cómo esto desafiará a nuestra sociedad.

Imagine el lector una AGI capaz de operar en computadoras cuánticas, unos seres humanos potenciados genéticamente para profundizar sus integraciones con máquinas mediante chips cerebrales. Esta especie de super humanos podrían ser los científicos del futuro que, como una mente colmena, podrían conectarse a un metaverso donde las simulaciones las lleve a cabo la supercomputadora cuántica, modelando las ideas en 3D de los "científicos" mediante su interfaz profunda de chips cerebrales. La AGI podría coordinar los esfuerzos de la creatividad humana en una simbiosis que crearía un "Super laboratorio meta-cuántico". ¿Qué cosas no podríamos investigar de esta forma? Podríamos llevar a cabo la civilización de nivel dos de Kardashev. Nuestros sistemas filosóficos y teológicos podrían ser desbaratados en un santiamén.

Este planteamiento futurista está basado en el potencial de las tecnologías actuales. Cabe pues pensar: ¿cómo los humanos haremos frente a una sociedad así? Por eso creo que el ID terrícola debe estar integrado en nosotros, un nuevo sistema moral donde el ecosistema debe ser prioridad, donde la preservación de lo más valioso en el universo — "La Vida" — deba ser protegida a toda costa. ¿Cómo si no lograremos seguir siendo humanos?