David Rodas
Filosofía

La optimización como filosofía de vida

2024-02-10

Optimizar no es obsesionarse con la eficiencia. Es preguntarse constantemente: ¿esto que hago tiene sentido? ¿Puedo hacerlo mejor? ¿Debería siquiera estar haciéndolo? La optimización, entendida correctamente, es una forma de respeto — por el tiempo, por los recursos, por las personas involucradas.

En los restaurantes aprendí que optimizar un plato no significa hacerlo más rápido. Significa entender cada ingrediente, cada técnica, cada segundo de cocción. Significa eliminar lo que no aporta y potenciar lo que sí. El resultado no es un plato "eficiente" — es un plato honesto.

El mito de hacer más con menos

La cultura productivista nos vendió la idea de que optimizar es hacer más con menos. Pero eso es reduccionismo. A veces optimizar significa hacer menos, pero mejor. A veces significa no hacer nada y observar. A veces significa deshacer lo que ya hiciste para empezar de nuevo con mejor entendimiento.

Optimización en la cocina y en el código

Hay un paralelo fascinante entre cocinar y programar. Ambos son procesos iterativos. Ambos requieren entender sistemas complejos. Ambos mejoran radicalmente cuando eliminas la complejidad innecesaria.

Un buen algoritmo, como una buena receta, es elegante en su simplicidad. No tiene pasos de más, no tiene ingredientes decorativos, no tiene abstracciones prematuras. Hace exactamente lo que necesita hacer, y lo hace bien.

Vivir optimizado

Aplicar esta filosofía a la vida cotidiana no significa cronometrar cada actividad o medir cada resultado. Significa cultivar la atención. Estar presente en lo que haces. Preguntarte con frecuencia si tu energía está yendo a donde realmente importa.

Desde el lago, donde el ritmo es diferente al de la ciudad, esta pregunta se vuelve más clara. El agua no tiene prisa, pero siempre llega a donde necesita llegar.