David Rodas
Narrativa

Sesenta años sirviendo al lago: una historia familiar

2024-04-20

En 1960, mi familia abrió un restaurante en Panajachel. No sabían que estaban plantando la semilla de un ecosistema que, seis décadas después, seguiría creciendo con el lago. Esta es la historia de cómo un negocio familiar se convirtió en algo más grande que la suma de sus platos.

Los primeros años

Panajachel en los años sesenta era un pueblo tranquilo, lejos del turismo masivo que llegaría décadas después. El restaurante nació de una necesidad simple: dar de comer bien a quienes visitaban el lago. No había concepto de "marca", no había plan de expansión, no había visión empresarial sofisticada. Había vocación de servicio y buen sazón.

La expansión natural

Con los años, el restaurante se ganó una reputación que trascendió Panajachel. Primero llegó San Juan La Laguna, con su comunidad artística y su ritmo más pausado. Después Santiago Atitlán, corazón de la cultura Tz'utujil. Cada locación adaptó el menú a su contexto, respetando ingredientes locales y tradiciones culinarias.

No fue una franquicia — fue una conversación. Cada restaurante escucha a su comunidad y responde con lo que sabe hacer: alimentar con cuidado.

El legado como responsabilidad

Heredar un negocio de seis décadas no es recibir un regalo — es recibir una responsabilidad. Cada decisión que tomo la peso contra sesenta años de confianza construida. ¿Este cambio en el menú honra lo que mis abuelos empezaron? ¿Esta nueva locación sirve a la comunidad o solo sirve al negocio?

Mirando adelante

El ecosistema que nació de ese primer restaurante ahora incluye café, panadería, producción audiovisual y turismo. Pero el centro sigue siendo el mismo: servir al lago y a quienes viven alrededor de él. Los próximos sesenta años serán diferentes, pero el compromiso no cambia.